Conversaciones con “M”

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El amigo “M” es uno de esos tipos con los que me gusta charlar. Suele llamarme por teléfono en sus cortes del mediodí­a en el laburo (está trabajando para Sitel en el edificio de HP aquí­ en Hull) y, como buenos argentos que somos, nos gusta filosofar sobre como nos están yendo las cosas, que podemos esperar, que estaremos haciendo bien, que estaremos haciendo mal, etc.

Hoy comentábamos, y estábamos de acuerdo, que nuestro “reloj interno” está totalmente desfasado con el reloj canadiense. “Y de qué carajo estarás hablando? Te volviste relojero?” se preguntarán… No, me refiero a que estamos queriendo ver logros, resultados, en tiempos infinitamente diferentes a los que nuestra nueva sociedad indica. Lo peor es que a veces no nos damos cuenta de todo lo que logramos en tan corto tiempo (“M” llegó hace no más de tres meses, nosotros estaremos por el cuarto): tenemos laburo, tenemos donde parar, estamos metidos en nuestra rutina, ya tenemos todos los trámites echos, ya nos estámos dando algunos gustos y capaz hasta, de a poquito, dejando de usar nuestros ahorros y comenzando a estabilizarnos económicamente.

Pero queremos más: queremos otro laburo, mandamos CV a lo loco, aplicamos para un montón de cosas por semana, hacemos y rehacemos el curriculum, seguimos sin estar conformes y queremos l laburo de los sueños ya, ahora. Y no creo que sea así­. Tenemos que darnos cuenta que recién bajamos del avión. Que para los canadienses vamos a ser recién llegados por algún tiempo más y que los empleadores que a nosotros nos gustarí­an van a querer que tengamos la famosa “experiencia canadiense” hasta darnos pelota. Y les aseguro que nos van a hacer sudar sangre. Tenemos que darnos cuenta que estamos en pañales todaví­a, dando los primeros pasos si querés y tenemos que esperar por lo menos un año para poder sentarnos a evaluar los logros y como conseguir lo que queremos.

Amigos, tal como uno lee en las listas, aquí­ todo lleva tiempo. Y es normal. El corto plazo son uno o dos años. No tres meses. Aquí­ lo único que cambia de un dí­a para el otro es el clima. No hay que apurarse ni tomar malas decisiones. Si un trámite cualquiera tarda 3 meses y es normal… Por qué vos no podés esperar un año para ver dónde estas parado y pensar para dónde querés seguir?

Slow down buddy, slow down.

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Author: Guillermo
Guillermo Ziegler es el responsable de Ziegler Immigration Coaching y Consultor Reglamentado de Inmigración Canadiense con Licencia R509846 del ICCRC (Immigration Consultants of Canada Regulatory Council).

5 Comments

  • Anonymous

    Me encanto.

    Say no more diria Charly.

  • Los Marge

    A mi me pasa lo mismo, quiero todo para ayer y veo que de a poco las cosas se dan, pero lleva su tiempo. Hasta lleva tiempo que terminen de armar tu dossier en la facultad, hacer 3 semanas que empecé y todavia no pagué nada de los cursos, pregunté y me dijeron: “espere que le llegue la factura” hasta para que vos pagues tardan.
    saludos. Alejandra

  • Anonymous

    Pero la verdad como cuesta hacer la pausa, bajar las revoluciones y empezar a disfrutar de a poco.

    Se puede claro que si, pero tenemos que remontar la historia de haber vivido toda o la mayor parte de nuestra vida en una sociedad que es muy distinta.

    Al final es solo una cuestión de tiempo, porque con paciencia se llega a ese estado de tranquilidad con uno mismo y el resto de las personas que nos rodean.

  • […] buscaba trabajo en la región de Ottawa-Gatineau iba compartiendo la experiencia en simultáneo con el amigo “M”, que también estaba a la búsqueda. A diferencia mí­a, Gabriel vino de Argentina con una muy […]

  • […] Dos potencias del Blogging se saludan. Tuve la suerte de compartir una cena con el amigo Enzo. Excelente anfitrión, disfrutamos una larga y muy amena conversación que se extendió hasta entrada la noche. hací­a mucho tiempo que no tení­a la suerte de compartir tan buen momento con alguien… casi desde las épocas de las “Conversaciones con “M”“. […]

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