El lento fin de una era

Cada tanto reviso la instalación del blog para ver que esté todo en orden, que no haya errores extraños y que todo siga su curso de manera normal. Es parte de mi rutina “de blogger”, digamos.

Hace 5 minutos había cerrado la pestaña del navegador y me dije que no, que había que volver. Que hacía mucho que no escribía en Los Ziegler de la manera que solía escribir en Los Ziegler. Esas escrituras tipo “vómito” que van de la cabeza al teclado casi sin correcciones. Un dictado especial del corazón al cerebro a los dedos.

Me daba cuenta que desde hace unos meses, cuando comencé a darle prioridad al proyecto de Ziegler Immigration Coaching (y capaz que mucho antes también, cuando el blog comenzó a ser más negocio que un simple receptáculo de mis experiencias) no había notas mías. Notas que hablen de mí. Del inmigrante. Hoy quiero ensayar una. Falta media hora para que me vaya a la m… de la oficina, prefiero cerrar el día laboral con esto.

¿Se deja de ser inmigrante alguna vez? ¿Dejaré yo de ser inmigrante algún día? ¿Cuáles son las señales que te indican el fin de la transición, si es que la hay?

Yo creo que no, que  los que vinimos de grandes nunca vamos a dejar de ser inmigrantes. Vamos a ser extranjeros con pasaporte, injertos en tierra extraña. Aprenderemos a domar los potros del invierno. A conducir dentro del carril y doblar con la luz de guiño. Sabremos que a la policía ya no se la “coimea” y que la multa se paga. Tendremos una vida que transiciona de día a mes y a años en el nuevo país. Nos meteremos “en la rueda” todas las veces que sea necesario. Pero siempre vamos a ser de afuera. Siempre vamos a tener el acento, las mañas, las costumbres.

Los chicos sin embargo no. Nuestros hijos sí van a dejar de ser inmigrantes algún día. Van a tener el acento, las costumbres, la forma de pensar, el comportamiento del local. Van a ser uno más. No hará falta preguntarles de donde vienen por que todos supondrán que son de aquí. Martín nació aquí, claro. Va a entender el español que le hablamos en casa y no mucho más. De hecho, cuando miran tele en español no entienden nada. Facundo juega football (no, no soccer, no “fulbo”, football de casco y hombreras) Tiene una forma de pensar y ver la vida tan pero tan canadiense que a veces da miedo. Santiago llegó a los 8, está entrando en su último año de secundario. Sigue hablando y leyendo español sin problemas (su escritura es horrible, pero no es su culpa) Tiene una pronunciación de aquellas. Y la forma de vida de un adolescente de suburbio norteamericano. Son tres galanes. Dignos hijos del padre 😉

Somos 5 seres medio argentinos, medio canadienses algunos, bastante argentinos, menos canadienses otros, conviviendo en un suburbio con el estilo de vida norteamericano. pagando mortgage y auto, ahorrando para los estudios y la jubilación, tomando café de filtro “a la gringa” y haciendo “bárbiquiu”en vez de asados. Nos vamos a las 9 y volvemos a las 5. Cuando todos van y todos vuelven. Transitamos autopistas atragantadas de autos manejados por una persona. Viajamos en colectivos amarillos como los de las películas que nos dejan en escuelas con pasillos y lockers como los de las películas, donde hay loosers, winners y boolies como los de la películas. Donde muchos son obesos a mas no poder y donde la salud es mala y cuesta un huevo (la pagues vos o la pague el estado con tus impuestos)

Ya somos casi uno más. No tenemos más aventuras de recién llegados. Tenemos una vida inmersa en la monotonía de todos los demás, como todos los demás. Tratamos de salir adelante y llevarla lo mejor posible.

Es el fin de una era. lo viene siendo desde hace algunos años, para que engañarnos. Se ha terminado ya la era del inmigrante. Ha comenzado hace algunos años la era del ciudadano canadiense que, en el fondo, nunca dejará de ser inmigrante.

Será hasta muy pronto.

 

 



Author: Guillermo
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15 Comments

  • mariluz

    me encanta tu realidad en este texto, tu manera de transportarnos al camino que recorres… la forma cruda y honesta de ponernos en tus zapatos..

  • rodrigo

    dicen los q saben que mudamos todas nuestras celulas corporales cada 7 anios, bueno yo creo que ese es el tiempo q demora uno en estar comodo en un nuevo sitio y al llegar a este pais cada proceso es diferente pero finalmente el cuerpo y la mente se acomodan y se adaptan y ya llegamos a esta etapa que describes tan bien; lo cierto es q nuestros hijos llevan otra evolucion en este proceso por su bien es mejor asi, un saludo muy bueno tu post

  • ariel

    Ja , guille , por un momento me llevaste a vivir alli ,,por un momento me hiciste verlo con tus ojos , me ilucione , te doy gracias de corazon por todo lo que escribis , y la ayuda que nos das a personas como nosotros que algun dia pienzan cumplir la meta ,,invalorable lo tuyo

  • Excelente, creo que esto es un side effect del hangout de los 10 años, no? :D.

  • Alejandro

    Guillermo, me gusto mucho el texto, eso es lo que uno se pregunta que pasa después, después de esos años de tratar de encajar y lograrlo.

    Muchas gracias.

  • ¿Dónde está mi español? Dónde en mi cabeza? Detrás de Inglés, francés, chino … Ah, aquí está. Quizás.

    Oh, no.

    🙂

    I think I will always be French. Not an immigrant, really, just a Canadian with a French side. I’m done blogging about the immigration process, this is so far behind me I really can’t be helpful and policies changed too much. So I opened a new chapter, without even noticing it: the art of raising a kid in a multicultural family. The art of learning how to deal with beliefs and trends that aren’t always yours.

    There is always something to be said. Life is worth blogging about!

  • Guillermo,

    me encanto tu post y tu estilo de redaccion.
    Voy colocar una referencia de este post en mi blog pues creo que contiene mucho de la realidad de casi todos los imigrantes.

    saludos!
    Paola

  • Natalia Colman-Eriksson

    ¡Me encantó este post! A todos los que emigramos nos llega el momento en que dejamos el proceso de inmigracion para pasar al dia a dia común y corriente.
    En mi caso puedo decir que ahora soy una ciudadana sueca que no dejó de ser argenta pero que en lugar de hacer asado grilla (se lee grila y significa asado), también putea al sistema sueco, vota en las elecciones (en septiembre voy a votar por primera vez para Primer Ministro) y también va a ser fiscal de mesa el 14/09. Como estas hay muchas cosas mas que demuestran que ya abandone mi periodo de inmigrante para pasar a ser ese injerto raro en la sociedad jajajajaja.
    No se si vas a seguir escribiendo. Si no lo haces te agradezco mucho la compañia durante estos años y les deseo muchos éxitos a todos.

  • Jaime

    Me deja tu post reflexionando muchas cosas. Me encuentro en una etapa la cual aun no llega a la tu que describes, pero si a una donde ya estando aquí en Canadá, me pregunto cada noche si debo permanecer aquí o volver a mi amado país. La sensación de desarraigo me ha pegado duro, me gusta mucho Canadá, pero también pienso en esa hermosa sensación de pertenencia que goza uno cuando vive en su país. Los recuerdos, la identidad que da tu cultura, esa magia de la gente, el saberte parte de un lugar y las muchas dificultades que encuentras por acá hace que te lo cuestiones todo. Tus líneas son muy honestas y permiten imaginar una realidad futura, la del verdadero cambio. Saludos.

    • Son esas cosas que uno tiene que poner en la balanza para ver cual pesa más. Pero también son cosas que no se pueden decidir con el estado de ánimo incorrecto.

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