El stress de la migración

Itinerantes: Psicologí­a y MigraciónBlogger Invitado: Hoy invité a nuestra buena amiga Silvina a participar como invitada de nuestro weblog. Le propuse a Silvina, autora del weblog “Itinerantes: Psicologí­a, cultura y migración“, que escribiera un post acerca del impacto psicológico de la migración. Creo que es un tema interesante y que casi no he visto tratado en ningún lado. Emigrar nos moviliza, nos hace cambiar y nos impacta en muchos aspectos. Cómo nos afecta psicológicamente? Que podemos hacer para disminuir el dolor de ese golpe? Si la nota tiene una buena recepción de parte de ustedes, nuestros lectores, mi propuesta serí­a o bien pedirle a Silvina una continuación de la nota o, mejor aún, organizar un chat donde podamos todos charlar con ella durante un rato. Dejen sus impresiones en los comentarios: como ven el tema, que les pareció la nota,si les interesarí­a profundizar en esto o no, si prefieren otro enfoque, etc. Gracias!

La migración como fenómeno natural constante en la historia de la humanidad, ha servido como vehí­culo de transmisión e intercambio del conocimiento y de la cultura; contribuyendo al desarrollo de la civilización humana.

En esencia, se trata de dejar un modelo de vida y de identidad para quedar por un tiempo, hasta que se generen nuevos ví­nculos, un poco como en “el vací­o”… algo se ha dejado atrás mientras que no queda bien en claro cuáles son los soportes que dan sostén en la nueva situación. En ese sentido, las migraciones suponen a nivel psicológico un cambio mayor en la vida, un Acontecimiento Vital Estresante.

Los efectos psicológicos de la migración no sólo se concentran en el individuo, y en su entorno familiar, laboral, de amistades, etc. sino que inciden sobre la sociedad receptora, que, a la vez, según sus reacciones… incide sobre el individuo, la familia, la opinión pública, etc. Entonces tenemos, por un lado, una situación vital compleja a nivel del individuo y su grupo familiar, tanto el que lo acompaña como aquel que se deja en el paí­s de origen. Tenemos una sociedad receptora y una sociedad que se ha dejado atrás en kilómetros, pero que sigue incidiendo en el sujeto. Y todos estos factores que se determinan recí­procamente. Fenómeno complejo, si los hay, esto de la migración.

A nivel social, la migración es una oportunidad para el intercambio de valores culturales, el conocimiento de otras costumbres y hábitos. A nivel individual, la migración abre la puerta a un nuevo nivel de autoconocimiento y gracias a la multiplicidad de nuevas situaciones a abordar, deja como plus una superacióndel miedo a lo desconocido, la aceptación y el respeto a la diferencia y la diversidad.

Si bien la migración en sí­ misma no es causa de trastornos mentales, sí­ es un factor de riesgo para la salud mental, cuando el inmigrante no esté sano o padezca discapacidades y/o el medio de acogida sea hostil. Además hay que tener en cuenta que las situaciones de stress que se viven reducen el umbral de tolerancia, tanto a las situaciones nuevas como a los conflictos viejos… que han viajado con uno, por supuesto, y pueden por lo tanto hacer eclosión más fácilmente que antes. El presente de la situación de inmigrante puede ser mejor aún que la situación anterior en el paí­s de origen. Sin embargo, la situación de stress a veces no le permite reconocerlo. Las personas se angustian por los pasos que no se dan como lo esperan, y recién después de tranquilizarse y reflexionar pueden darse cuenta que también viví­an situaciones igualmente angustiantes en su paí­s de origen, solo que diferentes. En resumen, todas estos cambios predisponen a la persona al stress: una nueva historia de un paí­s que se desconoce, a veces otra lengua… y si es la misma, otros acentos, otros vocablos… otro argot… otra geografí­a, otros colores, otros olores… otros sabores. Más que extrañar lo que se ha dejado, lo que se produce es un “extrañamiento”. Uno se siente un extraño en el lugar, y siente la sensación de “extrañeza”, algunas veces de nostalgia, otras de soledad o desilusión.

Si bien estos sentimientos cambian mucho según la predisposición de la persona, según sus recursos y situación personal especial, de manera que muchos pueden no sentir nada de esto… y sí­ sufrir otras incomodidades, irritabilidad, afecciones psicosomáticas, bajo umbral para el control de la ira, podemos, de todos modos, tomar estas emociones como un ejemplo de lo que se experimenta de manera general.

Es importante prestar atención a lo que afecta a grandes porciones de población de distintos paí­ses pues según el Informe de la Comisión de Población y Desarrollo de la Organización de Naciones Unidas (ONU). (El Paí­s, 16 de abril de 2006), más de 191 millones de personas viven en un paí­s distinto al de su nacimiento y esta cifra representa 36 millones más que en 1990.

¿Desde qué momento comienzan a experimentarse estos efectos sobre la psiquis de las personas emigrantes? Mucho, mucho antes de poner siquiera un pie en el avión, antes de comprar los pasajes… antes de iniciar los mil y un trámites necesarios para el proceso. De algún modo, emigrar es experimentar antes que nada una ruptura: con el paí­s, con ciertas esperanzas o fantasí­as, con una manera de pensar, con algunas cosas que se toleraban sin aprobar hasta que se decide terminar con ellas… Una ruptura que finalmente comienza y termina siendo interior: algo ha cambiado en uno. Y el afuera sirve de espejo a ese cambio interior. Se produjo un quiebre: lo que era de un modo… deja de ser así­. No se sabe exactamente cómo será, pero lo que resulta claro es que ya no será lo que era hasta ese momento.

Entonces, ¿cómo pensar que podrí­amos atravesar imperturbables un proceso que fundacionalmente comienza con una ruptura? A partir de allí­, todo es metamorfosis. Y las metamorfosis son tan revolucionarias como inevitables.

Desde esa ruptura inicial, mil caminos se abren, todos diferentes, en cada casa y cada caso… un mundo. Quienes, con quienes y adónde… qué se vende, qué se regala… qué se lleva. Quien se ama, quien se llora… quien me acompañará siempre desde la distancia y otros con quienes no podremos sortear enteros la contingencia (y entonces nuestra relación será el escenario donde quedarán esparcidos, como un recordatorio, los jirones desgarradores de la ruptura).

Las múltiples realidades individuales y familiares del cómo se emigra, de las edades a las cuales se lo hace, de las edades de los hijos que uno lleva… de los hijos que nacerán allá… De los padres o abuelos, más o menos ancianos, más o menos enfermos…. Todas esas múltiples realidades dan, cada una de ellas, para un post diferente. Y como todo dialogo es dialogo en tanto y en cuanto se construye paso a paso, con el otro y con otros, sirva esta de primera aproximación, de invitación a compartir una historia, una experiencia, una preguntaâ€

Bibliografí­a general:

Inmigración y Salud Mental. Nabil Sayed-Ahmad Beirutí­: Inmigración, adaptación y duelo.



19 Comments

  • Sencillamente excelente post.
    Muy bien explicado, nos dejas con ganas de mas.
    Gracias Silvina

  • cduque

    Muy interesante, Para el caso de los inmigrantes, supongo que siempre los ataca la nostalgia de lo que se dejo atras. Porque siempre habra dudas no?.

    Aunque en mi caso sucede al contrario, me atacan las dudas de porque no me he ido.

  • Sandra

    Muy buena idea Guilleáá
    Muchas gracias Silvina, esperamos tus próximos aportes.
    Siempre he sido de la idea que saber con anticipación lo que te puede suceder logra que las cosas sean menos difí­ciles.
    Gracias otra vez

  • Sandra

    Un tema que a mí­ me preocupa es el de emigrar con chicos, los mas pequeños no me preocupan mucho pero sí­ los dos mayorcitos de 12 y 14 años…

  • Mauricio Tijuana

    muy buen tema, creo que la migracion esta muy romantizada, de pensar que se van a lugares exoticos, llenos de aventura. ahora que estoy a punto de partir los que nunca han migrado me dan una palmada en la espalda de que es la mejor decision que pude tomar, y los que ya lo han hecho igual me felicitan pero me advierten que no va a ser facil. hay muchos factores que considerar, y uno de ellos es el sicologico, es dificil y se enfrenta a una situacion de mucho stress. para algunos puede ser un reto que los estimule a salir adelante, para otros puede ser una piedra que los arrastra. La migracion no es para todos, lo malo es que cada quien lo tiene que vivir para darse cuenta.

  • Camilo

    Que buenas palabras.

  • Diego

    Llevo año y medio de haber salido de Colombia y siento que el nivel de estres ha bajado paulatinamente. Los primeros dias todo se junta: viaje, alojamiento, trabajo, documentos, dinero, cultura, idioma, geografia, clima, etc, etc. Pero rapidamente se van logrando equilibros y la lista de cosas estresantes se va acortando. Pero al mismo tiempo me doy cuenta que algunas cosas nunca van a salir, por lo menos de mi lista: estar lejos de la familia, la opcion de regresar y los pequeños lujos. Y haciendo la reflexion de si es mejor esta alla o aca, diria que cada hora del dia y cada dia de la semana tiene una respuesta diferente. La imposibilidad de fusionar lo mejor de dos mundos. Ahi es donde yo veo la cuestion a largo plazo, el estres residual “permanente”. Depronto con el tiempo cambie, año y medio es muy poco. Sin duda estoy feliz de la decision que tome, pero es un proceso complejo y unico.

  • Gracias Guillermo y Silvina! Me sentí­ muy identificada con las ideas dichas en este texto, siento que he vivido de alguna manera esta ruptura y aun no he salido de Venezuela.
    Siento en todo el proceso, que creo que finalizará tal vez nunca, mucha SABIDURIA quedará y pido a Dios me de la bondad que tienen Uds en este momento al compartirla.
    Gracias nuevamente

  • Ale Marge

    Yo he vivido el nivel de stress de inmigrar por mucho tiempo y ha comenzado a desaparecer de a poco y como siempre decimos, es muy individual como a cada uno le cae esto de inmigrar y no hay dos personas iguales, no hay recetas hay que vivirlo o decidir no vivirlo.
    Sandra, yo tengo un hijo de 12, si querés escribime y te paso el e-mail para que el le escriba así­ mi hijo le cuenta como se siente en Canadá. Yo tengo 3 hijos aquí­ que se han acostumbrado muy bien no se olvidan de sus raí­ces, se ponen contentos de volver de vacaciones a Argentina pero están contentos de vivir aquí­.

  • Leonardo

    Guillermo: buena la idea de dejar que Silvina aporte lo suyo. Democrático o participativo, no sé me gustó. El post interesante, coincido en que se siente el cambio desde el momento en que decides investigar la posibilidad de dejar tu paí­s. Te abre nuevas expectativas y curiosidad por lo que vas a descubrir.
    En nuestro caso hace un año que tenemos esa expectativa y no dejamos de pensar en la posibilidad de vivir en canada.
    Así­ que es parte de la emigración todo este tema del estres.
    Y es saludable que lo sea, pues ayuda a mentener vivo el espiritu migratorio.

  • Fran y Romi

    Si imagino e tema del stress, mas si pasa el tiempo vez que estas lejos de tus seres queridos y encima no conseguis trabajo. Creo que seria una gran prueba para cualquiera. La verdad que el post muy interesante y la idea de la realizacion del chat tambien.
    Imagino que en un momento no te sentis ni ciudadano canadiense ni argentino, pero creo que todo se puede superar con el tiempo, es cuestion de acostumbrarse y recordar tus raices.

  • Rossi

    Wow! excelente texto de análisis eh?, Yo creo que todos en algún momento pasamos por una o varias de las etapas que se mencionan y creo que éstas sobrevienen de acuerdo a la realidad de cada quien. De hecho, reflexionando un poco, creo que atacan más a los que aún no nos vamos, porque además tenemos mucha incertidumbre… los que ya lo están viviendo están también ocupados en el dí­a a dí­a… conseguir casa, trabajo, ir a los cursos, terminar trámites, su estrés es más “activo” que el de los que sólo estamos idealizando y pensando todos los dí­as “¿y cómo será?, ¿nos irá bien?, ¿encontraré trabajo?, ¿comprenderán mi inglés/francés que no es tan bueno?” y un largo etcétera….
    Por eso, creo que es bueno poder verlo desde un punto de vista más profesional dado que, en cuestiones de adaptación, es fundamental tener la mente bien clara para lo que viene a futuro. El tema nostalgia y familia creo que son lo que en común a los latinos nos identifica de manera determinante.
    Saludos y felicidades por este post, muy instructivo.

  • Gracias a todos y todas por la participación!!

    Fí­jense como en los mismos comentarios de ustedes se nos van aclarando distintas lí­neas posibles:

    Siempre habrá dudas

    Cómo anticipar las emociones que pueden surgir…

    Emigrar con niños pequeños.

    Emigrar con pre-adolescentes y con adolescentes…

    Como impacta la idealización en el proceso de emigración

    No es para todos…

    Como decidir cada vez si algo es mejor o no.

    Enfrentar de una vez esa imposibilidad de fusionar lo mejor de los dos mundos

    La emigracón como proceso que no finaliza nunca…

    Adaptarse al nuevo lugar y seguir a la vez conservando las raí­ces

    Y no sentirte de ningún lugar…

    El stress de la incertidumbre y de la espera y el stress de la adaptación cotidiana.

    Me entusiasma también la idea del chat porque cuando estamos todos y en tiempo real se empieza a producir un proceso de asociación y de trabajo grupal muy interesante.

    Siendo que varios de ustedes están en distintos procesos de trámites aún, a lo mejor serí­a interesante irnos aproximando al tema de una manera cronológica: partir por ejemplo de la toma de decisión y de los primeros tiempos…
    Seguimos, entonces?

  • Mónica

    Excelente análisis, muchas gracias Guillermo una vez más por nutrirnos con información que aún no sé si nos prepara, pero si que nos permite drenar un poco la ansiedad.
    En mi caso, espero poder en menos de un año estar ahí­. Tengo un esposo maravilloso, un hijo de casi 2 años y mi mamá que por razones de violencia en mi paí­s enviudó antes de tiempo…
    Realmente aún no entendemos (y no creo que lo entendamos nunca) porqué ciertas cosas nos suceden, lo único que creo que nos queda es aceptar y valorar aún más lo que tenemos (frase cliché, lo sé, pero es lo que pienso ahora y, aunque o escuché 1.000 veces sólo lo VIVí cuando me tocó).
    Por eso tantas veces leemos que cada quien tiene su proceso. Creo que la migración, como tantas otras cosas de nuestras vidas, va a ser eso, un acontecimiento puntual (…me voy…) que se convierte en un proceso para el resto de nuestras vidas.
    Cada quien tiene motivos diferentes para hacerlo, y en algún punto, como queda demostrado con este análisis, todos tenemos sentimientos comunes.
    Soy una inmigrante natural, ya que llegué a Venezuela a los 5 años y les puedo decir que aunque no he llegado a Canadá, algunas cosas que comentan ya las viví­. Tengo la esperanza que eso me sirva de algo para este nuevo proyecto, pero aún no sé si realmente será así­.
    Pero en mi caso, sí­ creo en aquello de “lo mejor de ambos mundos”, pues amo muchas cosas de Venezuela pero mis padres se encargaron de afianzarme tantos otros valores de mi paí­s de nacimiento (Portugal).
    En definitiva, VIVIR es el tema, aquí­, allá, contigo, con tu ausencia, más próspero, menos angustiado, lo importante es tratar de VIVIR de la manera que nos haga más felices y nos permita brindar mayor felicidad a los demás.
    (Disculpen lo largo… pareciera que sí­ necesitamos el chat)
    😉

  • Hola Mónica, gracias por el comentario… Con respecto a lo del chat, no tengo nada todaví­a en claro… Tendrí­a que discutirlo con Silvina… Aún así­, siempre podés darte una vuelta pro su blog y ponerte en contacto con ella.

    Saludos…

  • adry

    Hola acabo de encontrar esta pagina , y realmente las palabras sobre nuestros sentimientos , en nuesro “exilio” reflejan esos sentimientos tan contradictorios que vivimos.
    Espero que se organice un chat y poder encontrarme con ustedes para intercambiar ideas.

  • Esther

    Muy importante este blog. Guillermo Dios te bendiga por siempre orientarnos. Yo estoy esperando en el Señor llegar a Canada en el 2009 con mi esposo y dos hijos varones de 7 y 2 años. Tengo mis dudas por su puesto pero a todos recomiendo que si Dios esta con nosotros, cualquier proceso dificil lo pasaremos con su fortaleza. Yo vivo en mi pais natal bellisimo que amo es Republica Dominicana. Pero lamentablemente un pais sin ningun tipo de seguridad ni de garantias donde las personas envejecen y son aisladas. No quiero esa vejez para mi ni para mis hijos, ni seguir viendo el derroche del estado, los abusos, la delincuencia que nos tiene atemorizados a todo en todo momento y en todo lugar. Ya yo he trabajado mucho en mi pais y he malpasado tambien bastante tambien, o sea para lo que no hemos tenido una vida totalmente maravillosa, ya estamos preparados para vivir otras dificultades con la diferencia de que una vez superadas, tendremos una mejor calidad de vida. Bendiciones para todos!

  • Gracias por tus palabras Esther!

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