Estar en casa

Parece una propaganda de Canal 13 pero no. Estoy hablando de nuestro viaje de fin de semana a Ottawa. El 29 a la mañana salimos para el Outaouais no solo a disfrutar el Canada Day en la Colina del Parlamento sino también a visitar a un montón de gente que extrañamos mucho.

Fue un fin de semana largo “non-stop”. Sin pausas y a mil. Saliendo de Waterloo el viernes a la mañana y llegando al Hotel en Ottawa luego de 7 horas de viaje, para
encontrarnos por la tardecita con los Fernandez y los “M” para disfrutar de un asado de aquellos, que solo la experta mano cordobesa y el apoyo logí­stico del de Celina pueden brindar, en la nueva “Manoir” Fernádez-Ocampo… El B&B de la Calle North se expande para servirlo mejor! Que bulí­n compraron estos chicos! Y que mejor comienzo que ese para un fin de semana que prometí­a?

Para el sábado: recorrida por los barrios. Almuerzo en lo de Coti y Miguel que parece que compraran los hijos por kilo! No solo el “Agu” está enorme sino que el nuevo integrante, Máximo, hace honor a su nombre… Es lo máximo en kilaje para un chico! Enorme el tipo! QC no se puede quejar, los inmigrantes argentinos le están fabricando chicos sanos y lindos!

A media tarde, pasada por lo de los Briceño en su nueva casa del Plateau de Aylmer. “F”citaciones a nuestros amigos colombianos por la hermosa casa que se han comprado! Sabemos del esfuerzo de Mauro y Olga por lograrlo. Cervecitas de por medio, pasamos una tarde espectacular a pura charla. Hemos sido testigos también de los arreglos que Mauro está haciendo en el basement… Vamos Mauro! No sabí­a de sus dotes para la albañilerí­a!

Por la nochecita, corrida a unos 5 kms de allí­ para encontrarnos con Oscar y Mabel. Ellos nos alquilaron Bedard el año pasado y ahora están alquilando en el Plateau de Aylmer un muy lindo condo, super luminoso en lo que nos hemos enterado es la nueva zona top de la Ville de Gatineau… Es tan top que los que hace dos años decí­an que Aylmer era una cagada por que estaba lejos… ahora viven ahí­! Como cambian las cosas! Oscar, Mabel y sus hermosas hijas están muy bien, se los ve bárbaro, súper contentos y reinentándose… Sí­ señores…. ellos han logrado en un año lo que yo en dos todaví­a no pude: reinventarse… No puedo dejar de sentir algo de envidia! Luego de unas pizzas genialmente ejecutadas por la dueña de casa, nos dispusimos a cerrar el dí­a más que contentos.

Domingo 1, Canada Day… Al Parlamento! Luego de suculento desayuno encaramos para las festividades. Pintadita de cara, banderita en mano… Se puede ver en vivo y en directo como cien mil personas pueden estar en el mismo lugar, al mismo tiempo, sin tocarse, si empujarse y sin gritar. Que cosa de locos! Hicimos el aguante hasta que llegaron Harper y la morocha que me cae genial y encaramos la retirada para el final del Oh Canada con los aviones pasando en abanico en coordinación con el final del himno… Touching! Very touching! Se podí­a ver la mueca de alegrí­a de Martin, el canadiense de la familia! Lo mejor del acto, como para compensar el punto flojo de todos los años: el acto de la montada haciendo esos bailecitos pedorros con música que no pega ni con cola!

Apenas terminamos en el Parlamento, corrida hacia el Lac Leamy y encuentro con los Fernández, los “M” y un montón de gente más que no conocí­amos pero… los amigos de mis amigos son mis amigos, no?

Cierre del dí­a en el parquecito del Muse de la Civilización, sentados frente a la colina del parlamento para ver los fuegos artificiales junto con Claudio, Nélida y “las mamis”. Matecitos, buena charla de por medio y mucho “la la lo lo” quebecuá de fondo. Otra demostración más de que lso canadienses pueden estar juntos pero no amontonados…. Jamás voy a entender como cien mil personas se pueden desconcentrar juntos, al mismo tiempo, sin tocarse ni empujarse ni tocar bocina… Son fabulosos!

Para el lunes, rápida partida del Econolodge, pasada por Aylmer a desayunar (hay invitaciones que simplemente no se pueden declinar… son más que tentadoras!) y vuelta a casa… luego de mucho tránsito y 9 horas y media la volante…

Haber vuelto a Ottawa-Gatineau, haber pasado tantos momentos lindos con tanta gente, pasear y manejar por las mismas calles de hace dos años, sentir los mismos ruidos, los mismos “lo lo” de los quebecos, ver el Parlamento y que se te haga un nudo en la garganta y un montón de sensaciones más tan complicadas de explicar son las que te hacen sentir en casa.

Hemos visto que todo el mundo está muy bien. Todos han progresado, todos están contentos, todos están conformes con su vida, con lo que tienen y con lo que está por venir.

No tengo (no tenemos!) palabras para definir lo bien que la hemos pasado, lo que hemos disfrutado y lo agradecidos que estamos con todos y cada uno de Uds…. Gracias! Esperamos verlos pronto!





Author: Guillermo
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1 Comment

  • Arturo

    Muy buen post,

    Se transmite la emocion del viaje y los reencuentros.
    Trabajando con seriedad y constancia los inmigranates alcanzamos nuestras metas en Canada.
    dices:
    “que se te haga un nudo en la garganta”
    Para mi tambien el primero de julio, frente al Parlamento, es muy emotivo.
    Arturo

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