Pensamientos al azar después de Halloween

Meditaba ayer en voz alta y no tanto sobre algunas cosas que me vení­an a la mente después de Halloween.

Una era mi reticencia a disfrazarme. Ni siquiera a algo tan “complejo” como puede ser ponerse un disfraz. Usar un sombrerito alusivo digamos. Y todo por temor al ridí­culo, al “que dirán”, pero por dentro morirme de ganas de hacerlo. Eso si bien tiene mucho que ver con mi personalidad, podrí­a buscarle una explicación adicional. Y es la siguiente: haber vivido treinta y algo de años en una sociedad tan “etiquetadora”, tan “careta” como la porteña te marca. Quieras o no. Y vos los ves a los tipos aquí­ que en Halloween te salen disfrazados de sorete albino y cuando no es Halloween se visten para el reverendo ojete y les importa un carajo. Realmente les importa un carajo… Y uno con estos prejuicios tontos. Creo que en algún momento debiera “liberarme” de ciertos vicios insanos que traigo y comenzar a amalgamarme un poco más con algunas de las cosas buenas que hay por aquí­. Por ejemplo esta del “me visto/pongo/uso/hago lo que quiero dentro de la moral y las buenas costumbres mientras no joda a mi prójimo y los demás me importan un reverendo c…” No les parece?

Pensaba en que en el Halloween de 2005 habí­a comenzado mi francisación en Hull, en el que habí­a sido uno de mis primeros grandes errores de mi proceso de inmigración: haber dejado de trabajar y generarme un ingreso de dinero constante para ir a aprender francés a cambio de las monedas del Estado Provincial. Error. Para el post de “Lessons Learned” que estoy planeando. Nunca, nunca, se deja un trabajo. Jamás. Haber hecho la francisación mejoró sensiblemente mi pobre francés (la punto que habí­a conseguido pasar una entrevista para un trabajo temporal en el Parlamento y que rechacé por que salió lo de RIM!) pero me reportó un agujero financiero del que, dos años después, aún no me recupero. Ya se sabe como es: ahorro que se gasta, ahorro que no vuelve más.

Termino con el tema con el que empecé: me gusta Halloween. Me gusta ver como los chicos se preparan con disfraces súper elaborados. Como los grandes también lo disfrutan. Como en ese par de horas en la calle te regalan un montón de chicos alegres. El disfrute de Santiago y Facundo el otro dí­a me queda en la retina. La excitación de los dos por ir a buscar caramelos con sus amigos. Las ganas de disfrazarse desde temprano. Santiago, que siempre es el mas serio, el tí­mido, disfruta disfrazarse sin problemas (tendrí­a que aprender de él!)… me gusta esta fecha.

Ahora, a prepararse por que se viene el frí­o y se viene navidad y se viene la nieve. El Dolarama ya debe estar completando las góndolas con los adornos navideños. Ya comenzaron las publicidades de neumáticos de invierno, las ofertas de temporada y hoy el césped amaneció blanco. Se vienen las fiestas señores!



Author: Guillermo
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8 Comments

  • Gera

    Increible pero real, y bueno de a poco hay que irse quitando el chip argentino.

  • martin

    Guillermo,

    Todavia sigo lamentando haber hecho la francizacion, fue un error, una perdida de tiempo, lo peor fue no darme cuenta en su momento.
    Por falta de informacion tomamos, a veces, malas decisiones, de las que luego nos cuesta mucho recuperarnos.
    Estoy en Montreal, pero, luego de casi 3 años, he llegado a la conclusion de que hay que moverse de Quebec.
    Tu lo has hecho y por los post que pones y como te esta tratando el Canada en Ingles, me parece que tomaste el mejor camino.

    Saludos.

  • Ese es un pensamiento interesante Martí­n… Que ha sido lo negativo de tu experiencia en QC?

  • Yo lamento no haberme francisizado mas, pero bueno, son puntos de vista diferentes… yo se que hoy por hoy sabiendo mejor frances hoy tendria mejores oportunidades en esta ciudad…

    Me gusta Montreal, y para vivir y ser exitoso en esta ciudad hay que saber tanto ingles como frances, no hay vuelta… sabiendo solo uno de ellos, uno seguira estando en los laburos intermedios…

    Al menos esa es mi sensación, si eso cuesta mucho, entonces hay que irse a otra provincia o a otra ciudad en la que el bilinguismo no sea tan importante…

  • Coincido con Xel-Ha.
    Montreal tiene mucho que ofrecer, pero hay que manejar bien los DOS idiomas.

    Vivir en una ciudad bilingue tiene retos pero tambien es una experiencia de vida que vale la pena.
    Claro que cada quien debe evaluar su situacion con realismo para estar ahi donde maximice sus posibilidades.

    Arturo

  • Yo como comentaba en el post del dia de Halloween me disfrace para ir a mi ultimo dia en la empresa… es mas, pueden ver la foto aca (no se si esto va a salir como link o como texto plano).

    Anoche justamente hablando con un amigo de Argentina, coincidiamos que la sociedad argentina es careta, formal y etiquetadora… el me decia “y que va a decir la gente?!” (con respecto a lo que estabamos hablando) a lo cual yo le respondi por donde me pasaba la opinion de “la gente”. Y es ahi, otra vez, donde yo tenia mis “choques” con la sociedad… y no tuve uno, ni dos, ni tres… usar walkman a principios de los 80 cuando nadie andaba por la calle escuchando musica, raparme la cabeza yendo a la escuela primaria, usar ropa de colores variados y llamativos (el jogging rosado hizo historia!!), etc etc etc…

    Hay un libro de Antony de Mello que se llama “Autoliberacion interior”. No es un libro pedorro de autoayuda, es un LIBRAZO que si uno lo toma un poquito en serio, te cambia la vida.

  • No jodás Enzo, ese no sos vos! Te teñiste rubio h de p!?

  • Digamos que mas que rubio, era dorado el pelo (lo mismo que la cara)
    No te teñis, viene un spray para el pelo que te lo lavas y se va todo (no es casting!). Se usa para disfraces y cosas asi.
    EL maquillaje tambien se va con agua y jabon (mucha agua y jabon)
    Lo importante es divertirse… te digo que habia gente que no me conocio en la oficina hasta que abri la boca y me sente en mi escritorio. La verdad que me satisfizo el disfraz

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