Por aquí pasamos [más recorridos con Google Street View]

La semana pasada parece que la entrada sobre esas 16 tonterías de la vida diaria les gustó y algunos llegaron a pedir más. Se me ocurrió hacer un breve repaso de nuestra historia por aquí y mostrarles esos lugares de los que algunas veces escribí, pero con Google Street View.

Veamos que sale…

Un pequeño recorrido a nuestra historia en Canadá con Google Street View

Aquel viaje, ese que osé en llamar “el mas largo del mundo“, nos depositó en estos departamentos. Fue “Place Bedard” el que nos brindó un techo en nuestros primeros meses de inmigrantes. Ese balconcito, ahí en el segundo piso, guardó las bicicletas, nos dejó un espacio para fumar los Marlboro que comprábamos en el deppaneur de los africanos y, de vez en cuando, nos permitía chusmear por donde andaba Santi.

No muy lejos de ahí, en el estacionamiento del Asticou, fue que Santiago aprendió a andar en bici y era por ahí también que entrábamos a caminar por el Parque Gatineau. Era una suerte vivir tan cerca de la entrada del Parque! Muchas veces íbamos caminando hasta ahí con el perro y nunca dejábamos de preguntarnos a que genio se le había ocurrido construir un geriátrico enfrente de un cementerio y a la vuelta de un hospital.

Cerquita de Bedard también estaba “la chungolava”, aquella yugoslava que tenía la guardería a la que iba Facundo y que supo “mandarnos a mudar” tan pronto como se enteró que habíamos ido al CPE a hablar sobre ella.

Durante ese primer verano habíamos aprendido que las mejores ventas de Garage de la región estaban en Aylmer y que a esta esquina había que venir temprano para saber a donde ir ese sábado por la mañana.Se nota que Google también lo sabe por que pasó por allí justo para fotografiar los carteles de las ventas de Garage!

Aquellos primeros meses que de la alegría veraniega, dieron paso a las frustraciones invernales y todo terminó desembocando en un lugar que nadie imaginaba: una despedida de Gatineau y una nueva mudanza hacia el Sudoeste de Ontario. La Ciudad de Waterloo nos esperaba. De los balconcitos de Bedard pasamos a los townhouses rosa de una esquina que, en esa época, no tenía semáforos. La empresa del pueblo nos esperaba, todo un nuevo cuento comenzaba. Era una historia nueva… y diferente. En un entorno totalmente nuevo y diferente.

También hubo nuevos errores, claro. Y posteriores aciertos. Todos en forma de escuelas… algunas mas escondidas, otras mas a la vista. La ciudad no era muy grande, ni tenía mucho para hacer… Una universidad con el nombre de la ciudad, otra Universidad a unas pocas cuadras, un centro deportivo creado con el dinero de la empresa que le da de comer a la ciudad, un pequeño centro donde rara vez pasa algo… y no mucho más.

Pero por alguna razón pensamos que ese no era nuestro lugar y que debíamos volver a la región que nos había visto llegar. Esta vez, nos quedamos de “este lado del puente” y Kanata se transformó en el nuevo hogar. No será mucho mas grande que Waterloo… pero al menos queda a pocos minutos de Ottawa y mucho más cerca de los afectos.



Author: Guillermo
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