Serie “Canadá y Yo”. Capítulo 3: “El Empleo”

La primera preocupación que te viene a la cabeza cuando comenzás a pensar en mirgar fuera de tu país es “¿Y podré conseguir trabajo?” También es la primera que tenés a los pocos días de llegar, cuando el polvo se asienta y ya estás algo más tranquilo: “¡Tengo que salir a buscar trabajo!”

Por sorpresa para mí, fue la última preocupación que tuve cuando me quedé sin trabajo hace poco tiempo atrás.

Al final, era todo una “cuestión de tiempos”.

Una cuestión de tiempos

Es recién hoy, escribiendo esta nota, que me doy cuenta que puedo explicar el tema del empleo en función del tiempo que uno lleva viviendo en Canadá.

Cuando estás pensando en venir es tu gran preocupación y es obvio. Son tantos los miedos y las preguntas que uno tiene que lo último que necesita pensar es que va a pasar pena, que sus hijos pasarán hambre y que deberás ir a lso semáforos a pasar el sombrero para que alguien te tire una moneda. Exageraciones, pero sé que algunos deben haber pensado algo por el estilo.

Cuando recién llegas es obvio preocuparte por eso. Hay que parar la sangría de dinero del banco. Vivir aquí es caro. Todo lleva tiempo y dinero. Todos los días se te van cien dólares y no sabés por qué. Primero apuntás a lo que pensás que es tu fuerte. A las 3 semanas comenzás a bajar un poco la vara y buscás en algo que se le parezca.

A los 45 días te comenzás a preocupar porque nadie te llama. Vas a los centros de ayuda a recién legados donde te das cuenta que te van a enseñar como neuvo todo lo mismo que venías haciendo por tu cuenta y alguien pagado por mis impuestos te va a querer explicar que tiene la fórmula para encontrar empleo en Canadá. Le vas a dar tu CV para que lo mire. Te lo va a devolver con exactamnete la misma información, pero cambiada de lugar. Te hacen hacer un curso de 6 horas diarias por una semana para expicarte que es el networking, monster.com y otras quinientas cosas que ya habías leído en el blog de Ziegler o te habían contado en los foros. Te vas a ir puteando por la pérdida de tiempo y dinero.

A los 60 días te parás como un cazador de patos con una ametralladora y empezás a tirarle a lo que venga porque total “alguno va a caer”.

Te llaman por teléfono de dos avisos de cada diez, capaz que con suerte tenés la entrevista en persona con el hiring manager, te mandan el mail de “gracias por participar” a la semana.

Pero, finalmente, en algún momento de los primeros 90 días en Canadá, algo vas a encontrar. No va a ser lo mejor. No va a ser lo ideal. Va a ser un trabajo que te va a ayudar a pagar los gastos y ue haga que tu cuenta bancaria sangre a un ritmo más lento. La buena noticia es que ya entraste en la rueda.

Entrar en la rueda

Cuando estás en la rueda las cosas se ven mejor. Uno está más tranquilo. Tiene su rutina, un pay check cada dos semanas, respira más aliviado.

Entrar en la rueda te deja seguir buscando el siguiente escalón de tu carrera laboral en Canadá sin estar preocupado. Llegó el momento de dejar de ser un cazador con metralleta para transformarte en un certero francotirador.

Lo bueno de entrar en la rueda es que todo lo que hayas logrado hasta hoy va a seguir estando mañana. Que ningún Ministro de Economía va a tener la lunática idea de transformar tus ahorros en papelitos de colores. Que si hay una devaluación no te vas a dar cuenta. Que esa cuenta en dóalres americanos que abriste por costumbre quizás ya no valga la pena ni sea tan necesaria.

Vas a poder comenzar a horrar. A pedir un crédito. A darte algún gusto. A planear el primer viaje de vuelta para ver a los viejos y los amigos.

Es lindo entrar en la rueda.

Las cosas que el tiempo y la distancia te enseñan

Tuve la suerte de entrar a trabajar bastante rápido. Fue por un dato que me dieron un par de personas que en ese momento eran dos desconocidos y hoy son entrañables amigos. Salí de la rueda y volví a entrar un par de veces. Y cada vez fui perdiendo más el miedo a no poder volver a hacerlo.

Trabajé casi 8 años para BlackBerry. Tuve la suerte de entrar en la época de oro, antes del iPhone que realmetne fue el “BlackBerry Killer” que todos esperaban que apareciera algún día. Los CEOs se le cag… de risa a Apple y, cuando terminaron de reirse, ya no tenían más empresa.

En algún momento de esos 8 años tuve miedo de quedarme sin trabajo. Cuando finalmente me llegó el día (porque a muchos nos llegó el día del “Gracias y hasta siempre” en esa empresa que se rió de Apple y terminó muriendo) me fui feliz. Sabía que vivía en un lugar donde iba a encontrar otro trabajo. Y que si no era en esta ciudad, sería en otra.

Me fui con la felicidad que te enseñan el tiempo y la distancia que te ofrece para ver las cosas con una nueva perspectiva.

  • Aprendí que Canadá es grande y las cosas pasan en muchos lugares a la vez.
  • Aprendí que ser Contratista está tan bueno como ser empleado en relación de dependencia,
  • Que abrir tu propia empresa es muy, muy fácil,
  • Que los contactos siempre son útiles y que el famoso networking funciona,
  • Que si fuera recién llegado comenzaría a buscar mi primer empleo mucho antes de poner pie en Canadá,
  • Que el que supo trinufar en su país aquí le va a resultar el doble de fácil lograr lo mismo,
  • Que no hay que tener miedo, porque el miedo paraliza y
  • Que en algún momento, la oportunidad va a salir.

Moraleja: No se trata de preocuparse por si vas a conseguir empleo o no. Se trata de preocuparte por llegar a Canadá con suficiente preparación como para que tu entrada a la rueda tarde lo menos posible.

Hacele caso a un amigo…



Author: Guillermo
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7 Comments

  • German Gonzalez

    Preparándose para entrar en la rueda!!!
    Y patear al tablero !!!
    te las robo Guillermo gracias por compartir tus experiencias nos van cambiando incertidumbres por certezas
    saluditos desde Argentina
    Hasta pronto !!

  • Gabe

    Lo que quería agregar es que cuando uno tiene la (mala o buena) fortuna de ser despedido, generalmente hay un seguro de desempleo que si bien no es mucho, da un poco de tranquilidad para no tener que salir a robar televisores o prostituirse para poner comida sobre la mesa, como podría ser el caso en otros países. Y eso contribuye a la paz social que se vive aquí.

  • Cristofer De la Rivera

    Una vez más Guillermo! Gracias por la inspiración…
    saludos desde el sur sur de Chile.

  • Angel Sosa

    Gracias por compartir tu experiencia.

  • B. Muñoz

    Llevo años leyéndote Guillermo y creo que este ha sido mi post favorito de todos los tiempos. Tengo dos años aca en Canada y me senti profundamente identificada. Para los que lean desde afuera pensando en venir, la cosa es así, exactamente como lo muestra Guillermo en este post. Lo certifico.

    Es lindo entrar a la rueda. Vaya que lo es.

  • Atenea Arce

    Gracias por seguir escribiendo. LEER tu blog y aplicar tus consejes fue determinante para nuestro Éxito en Canada. LLegaMis hace 4 años; gracias a un advise de oro de Guillermo (una certificación en Pmp) mi esposo encuentro trabajo. laboro 4 años, entramos en la rueda y Compramos casa.

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