Sumergidos en el cinismo

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Ayer a la mañana, como hacemos siempre que se puede, salimos a dar una vuelta con Santi y Facundo… Cosa de aprovechar la fresca de la mañana y tener nuestro momento de machitos.

La cosa es que en un momento el enano (7 años, les recuerdo) se descuelga con una frase del tipo “Por que Kirchner parece que es mejor que Duhalde, Cavallo y todos esos que estaban antes” Perdón…?? De qué estás hablando Willys??? El asunto que el tipo me impresionó con toda una disertación acerca de como a él le parecí­a que Kirchner era mejor que los de antes, justificandolo con aseveraciones del tipo “Hay más plata para los pobres” y cosas por el estilo… Juro que en casa, si se habla de polí­tica, no se habla bien de “K” así­ que no tengo idea de donde pudo haber sacado esas cosas… Ante mi interrogatorio acerca de la cuestión (“y de dónde sacaste eso?”, “lo viste en la tele?”, etc) su astucia y cintura polí­tica hicieron que no me contestara nada de lo que yo querí­a saber!! Así­ que no tengo idea de dónde este chico sacó semejante razonamiento.

Esto viene de la mano de una nota muy interesante que me envió Luis por mail hoy y que quiero compartir… A veces… la masa votante no será de la edad de mi hijo mayor?

Lunes, 22 de noviembre de 2004

Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky

Sumergidos en el cinismo

No sólo la dirigencia polí­tica argentina actúa con

total falta de moralidad, sino que gran parte de la

población hace la vista gorda frente a atropellos y

disparates. Los verdaderos valores democráticos y

republicanos son, hoy, cosa del pasado.

Francamente, leer los diarios todos los dí­as puede

transformarse en una tarea insalubre si uno se toma

muy a pecho lo que sale publicado. Es que el grado de

cinismo con que se maneja buena parte de la dirigencia

polí­tica argentina llega realmente a lí­mites

insospechados. Veamos algunos ejemplos.

Los populistas progres se la pasan hablando de

democracia y respeto a las instituciones, sin embargo,

todos miran para el costado cuando se trata de

analizar la forma en que Fernando De la Rúa fue

volteado del poder, con un golpe de Estado “fantasma”

que llevó a la muerte a más de 30 personas. ¿Quién

termina siendo investigado? De la Rúa por haber

ordenado restablecer el orden público, mientras que

los que armaron los saqueos y disturbios para

voltearlo aparecen como los grandes demócratas.

Segundo ejemplo de cinismo. Eduardo Duhalde acaba de

salir con los tapones de punta contra Estados Unidos

por los subsidios que otorga a la producción agrí­cola.

El ex presidente dice que es imposible una integración

económica mientras Estados Unidos mantenga ese castigo

para los productores argentinos. Lo irónico es que fue

Duhalde el que restableció las retenciones a las

exportaciones agrí­colas que castigan al productor

local. Lo insólito es que pretende aparecer como

defensor de los productores locales siendo su gobierno

el que los castigó con ese impuesto.

Tercer ejemplo. Mientras Kirchner insiste con el tema

de los derechos humanos, manifiesta su simpatí­a por

Fidel Castro, que es uno de los dictadores más

sanguinarios que todaví­a subsisten en el mundo. Toda

una contradicción en términos. Pero no conforme con

eso, recibe con grandes honores al presidente de

China, paí­s que masacró a miles de personas por pedir

libertad de expresión y democracia. ¿Cómo es esta

historia, señor presidente? ¿Si los chinos pueden

ayudarlo a hacer algún negocio usted negocia con ellos

olvidándose de los principios que juró no dejar en la

puerta de la Casa Rosada? Si usted negocia con un

régimen autoritario que desprecia los derechos

humanos, quiere decir que la plata vale más que sus

principios. Me parece, señor presidente, que deberí­a

salir a la puerta de la Casa Rosada a ver si no se le

cayó algún principio del bolsillo, porque sino no se

entiende que reciba con honores al representante de un

régimen totalitario sólo para que los diarios

publiquen en sus tapas que los chinos podrí­an invertir

20.000 millones de dólares.

Cuarto ejemplo. Los detractores de la década del 90 se

la pasan hablando de transparencia e

institucionalidad, pero, esos mismos detractores son

los que piden y aprueban los superpoderes para que el

Ejecutivo pueda gastar como le plazca 77.000 millones

de pesos. Es como si el Congreso le hubiera dado un

cheque en blanco al Ejecutivo para que gaste y que, en

todo caso, en el 2006, rinda cuentas acerca de en qué

los gastó. ¿Alguien podrí­a explicarme qué diferencia

hay entre los gobiernos militares que cerraban el

Congreso y esta parodia de democracia donde los

legisladores siguen cobrando su sueldo pero no cumplen

con sus obligaciones, de manera que el Congreso

realmente no existe en la práctica?

Terminemos con la pavada. Reconozcamos que en la

Argentina tenemos gobiernos de fuerza y no una

verdadera democracia. Si el Congreso aprueba cualquier

cosa que le manda el Ejecutivo porque le tienen miedo

al jefe; si la Corte, según Duhalde, tiene que

acompañar polí­ticamente al Ejecutivo porque de lo

contrario es imposible gobernar; y si el que gobierna,

en caso de que llegue a retobarse contra la mafia,

termina siendo volteado, no con tanques, sino con

hordas que salen a la calle para crear el ambiente

necesario para hacerlo renunciar, reconozcamos que en

la Argentina la democracia y la república brillan por

su ausencia.

Pero lo más grave es ver la indiferencia con que la

gente observa las contradicciones anteriores y los

atropellos institucionales que vive el paí­s. El

cinismo que más me preocupa no es sólo el de una buena

parte de la dirigencia polí­tica, sino el de la gente

común que acepta cualquier barbaridad porque tiene

algún peso más en el bolsillo.

Si la gente comparara su situación personal, no contra

el caos del 2002, sino contra décadas anteriores,

podrí­a advertir la constante decadencia en que estamos

sumergidos.

Aceptar sin más esta ausencia de moralidad pública

porque estamos mejor que a principios de 2002, es

comprar todos los billetes ganadores de la próxima

desilusión. © www.economiaparatodos.com.ar

Se autoriza la reproducción y difusión de todos los

artí­culos siempre y cuando se cite la fuente de los

mismos: Economí­a Para Todos (www.economiaparatodos.com.ar)

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Author: Guillermo
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1 Comment

  • Louis Cyphre

    Un horror, Guillermo, de dónde sacó esa “información” Santiago? Desde acá, la sensación es que de la escuela, puede ser? El otro dí­a en un comentario a mi post de los medios en Arg que decí­as que serí­a interesante definir el “argentino medio” o “promedio”. Creo que este artí­culo de Cachanosky está muy relacionado con lo que te decí­a yo. Este es el verdadero problema, los gobiernos pasan, los medios no pueden sobrevivir a la larga sin clientes, pero esto queda.

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