Un año en Canadá

El 28 de Mayo vamos a cumplir un año de haber llegado los 4 a Canadá. Vengo pensando en escribir sobre esto desde hace un rato largo y no sé realmente por donde encararlo, así­ que, como hago siempre, voy a vomitar las palabras en mi notepad y después le doy forma.

De los cuarenta y algo de personas promedio que entran al weblog cada dí­a la mayorí­a lo hace por que tiene el link en sus bookmarks o por que busca en Google y Yahoo! con las palabras “ziegler canada” Muchos de esos tipos todaví­a no están aquí­ y revisan mucho los archivos. Estoy seguro que buscan algo que los ayude en su proceso. Encontrar un post de un tipo que hace un año que está aquí­ seguramente puede ser interesante para esa misma gente. Me hubiera parecido a mí­ en su momento, al menos. Después de todo este cuaderno es no sólo una manera de desahogar mis ganas de escribir y contar, sino que también pretende dar una mano a los que tienen ganas de venirse a Canadá. Pero qué contarles? O en realidad, cómo contarles sensaciones tan pero tan personales? Lo cuento desde el punto de vista familiar? Desde mi propio punto de vista? Cuento mi experiencia? Mis sensaciones? Puedo realmente intuir que es lo que piensan mi mujer y mis hijos en el “back of their minds”? (como me gustarí­a que ellos también escriban!) Ensayemos….

En los últimos doce meses pasé por todos los estados de ánimo posibles en el ser humano. Del entusiasmo al desencanto, de la alegrí­a a la peor de las depresiones y así­. Me he tomado el trabajo de acompañar cada momento con una dosis de sentimientos poco disimulables y expresados en todos los casos eufóricamente. Como corresponde (?) Siempre leí­a que el primer año no es el mejor. Que se complica, que no es fácil, que se sufre. Y era verdad. Sufrí­ (sufrimos) mucho. Todos. Las boludeces más chicas y las más grandes se exageraban y serví­an (sirven) como descarga. Aún así­, cuando todos vayamos encontrando nuestro lugar vamos a ir superando eso y seguramente estemos más cómodos y calmados.

Haber elegido Gatineau sobre Sherbrooke y Montreal (las otras opciones que manejábamos) terminó siendo acertado. Es como haber llegado al punto intermedio entre las dos. Siempre podí­as mudarte a Montreal si la cosa no resultaba, pero primero preferimos quedarnos con la nuestra de evitar la “Gran Urbe” de entrada. Vení­amos muy cansados de Buenos Aires como para meternos de vuelta en lo que sospechábamos como un quilombo similar. Por otro lado, Shebrooke presentaba como única motivación la presencia de Luis, que me habí­a apoyado y ayudado mucho durante el proceso. El tiempo me demostró que la cosa no era tan como me parecí­a (o quizás su actitud hubiera sido diferente si yo le decí­a que finalmente me habí­a decidido por SBrooke?) Entonces, por descarte, quedó Gatineau (alguna vez se me habí­a cruzado por la mente encarar para Kamouraska! Que enfermo!!). Pero Gatineau también terminó demostrando que depende mucho de Ottawa y Ottawa depende mucho del Gobierno. Y para laburar en el Gobierno hay que tener Security Clearance. Y el Security Clearance tarda un año por lo menos. Y en ese año hay que hacer otra cosa. Y las otras cosas no eran muy tentadoras. Por lo menos para mí­. Y me parece que para Patricia tampoco. Lo mejor fué la red de amistades que cosechamos. Nos fuimos de Gatineau con muy buenos lazos con la gente con la que más valió la pena entablar amistad. Por suerte, a los demás los borramos del mapa a tiempo.

Cuando llegás a Canadá te vení­s con diez mil ideas en la cabeza. Que vas a hacer de tu vida, que queres lograr, que te gustarí­a hacer con tu carrera, que si vas a estudiar de nuevo o no, que si te vas a “reinventar” o no, mil cosas. Yo vine con la idea de “reinventarme” Las desilusiones que habí­a sufrido profesionalmente en Buenos Aires habí­an sido muchas. Por mis malas decisiones en algunos casos y por factores externos en otros. Entonces, aquí­ la cosa era ser y hacer algo distinto. Todaví­a lo tengo pendiente. Lo tengo ahí­, latente. En cuanto pueda, lo hago. Y por que no lo hice todaví­a? Sólamente por el hecho de que estas cosas llevan su tiempo. Necesitas dinero para reinventarte. Y para lograr un colchón tenés que laburar de algo que te pague más o menos bien. Y esos no son los laburos que conseguí­s apenas llegás. Pero los sueños no hay que tirarlos por la ventana. Hay que tenerlos ahí­, presentes. Y cuando se pueda pegar el zarpazo.

El haberme venido un par de semanas yo sólo a preparar todo fué un acierto. Esas dos semanas a ppios. de mayo se pagaron solas después, cuando llegamos los cuatro y los chicos ya tení­an donde dormir, todos tení­amos donde sentarnos a comer, tení­amos movilidad propia, un techo seguro, sabí­amos donde ir a hacer cada cosa, etc. Lo harí­a de vuelta. Haber tomados las clases de francés del Gobierno de QC también fué una buena idea. Pero también fue muy bueno haber venido con una base de francés aceptable desde BUE. Si hubiera venido en bolas con el francés, las clases no me hubieran servido pa’mierda. El COFI no sirve tanto para aprender sino más para tomar confianza y ponerle mejor base a lo que ya traes sabido.

Otras decisiones no fueron tan buenas. Pero están más relacionadas con las cosas de todos los dí­as. No fueron muchas, pero impactaron fuerte. Creo que haberme ido del laburo del Call Center antes de tiempo fué un error. Me dejé llevar por una calentura del momento y lo pagué caro. En guita y en salud mental. Pero bueno, ya está. Otra decisión no tan buena? Esta me la dijo Patri muy claramente en su momento: “A Gatineau le dimos más tiempo del que merecí­a” Es verdad, creo que tendrí­a que haber empezado la búsqueda fuera de Ottawa/Gatineau mucho antes. O por lo menos hacerla más fuerte mucho antes de lo que lo hice. Suena raro, por que más arriba digo que no me arrepiento de haber ido a Gatineau. No, no me arrepiento. Para arrancar era el lugar que buscábamos. Pero una cosa es arrancar y otra es estar en marcha. Para ponernos en marcha, luego del arranque, no era el lugar para nosotros. Ni Patricia ni yo podí­amos conseguir algo satisfactorio. “Algo satisfactorio” es un laburo donde pudiéramos desarrollarnos y conseguir el nivel de ingresos necesario. Se me hace muy difí­cil explicarlo. Sorry. Por suerte, luego de unos 9 meses se dió y pude conseguir el tipo de trabajo que estaba buscando y que me permite empezar a estar más tranquilo en muchos sentidos. Lástima que tuvo que ser a 550 km de Gatineau.

Pero estar en Canadá también es no estar más en tu paí­s. Y si uno piensa que se viene con saldos pendientes, creo que lo mejor es liquidar todo eso allá. Yo, por ejemplo, me voy a quedar siempre con la í­dea de que le tendrí­a que haber dicho a esas dos personas cuanto me dolió su actitud, cuanto esperaba de ellos y su amistad y cuanto los iba a extrañar. Pero no lo hice. Y todos los dí­as me acuerdo que no lo hice. Mejor arreglar las cuentas pendientes en su momento.

Si me preguntaran que me parece este paí­s dirí­a que me gusta. Que tiene una cosa rara entre economí­a fuerte de potencia mundial y hotel cinco estrellas (la del hotel se la afané aun tipo que escribió una nota en The Record hace tiempo) Es como que le abrí­s las puertas a todos y todos vienen a quedarse aquí­ pero nunca se terminan de asimilar con el paí­s. El rumano va a seguir siendo rumano con todas las cosas de un rumano, í­dem con el chino , el ruso, etc. Nunca van a terminar de asimilarse a su nuevo paí­s… simplemente por que este paí­s está tan “multiculturalizado” que no podés adivinarle su verdadera identidad. Por ejemplo esta empresa. De cada diez empleados que te cruzás, 8 son extranjeros. Debe ser muy loco ser nacido en un paí­s y sentirte que sos minorí­a. Pero más allá de este detalle “loco” Canadá tiene una mayorí­a de cosas muy buenas. Y, por sobre todo, se respira tranquilidad y previsibilidad. Y eso es tan pero tan bueno.

En este último tiempo extraño más. Debe ser que en este último tiempo tengo más margen para pensar en todo lo que dejé atrás. La verad me gustarí­a poder volverme un par de semanas. Supongo que me va a llevar unos meses más poder hacerlo. Santiago extraña mucho, pero a la vez veo que tiene una capacidad de adaptación mejor de la que suponí­a. Pero extraña a su í­dolo, el Tí­o Dany, y las milanesas de Propizzio y a sus abuelos y su Club de Rugby… Extraña lo mismo que nosotros. Lo que no dejamos allá y nunca vamos a poder tener aquí­. Facundo es muy chico todaví­a y, creo yo, el más afortunado de todos. Absorve todos los idiomas como esponja y no tiene memoria de lo que dejó atrás, así­ que casi no debe sufrir. Patricia, con los problemas de familia que tiene en Buenos Aires todaví­a no tiene la mente 100% aquí­ pero se está animando a tener proyectos propios. En eso “La Flaca” es muy buena y la región la va ayudar, aquí­ a los emprendedores gralmente. les va muy bien.

Y pasó un año. Que se yo! Es tan difí­cil explicar ciertas cosas. A veces creo que es mejor que la gente revise los archivos.

Categories: personales

Aquí­ abajo irí­a un “disclaimer” donde se dice que las opiniones vertidas son las del autor, etc., etc. Por las dudas.



Author: Guillermo
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1 Comment

  • Anonymous

    Estos son los comments que habia en Haloscan sobre este Post…

    Paola »
    Hola Guillermo y familia! Antes que nada quiero felicitarlos por cumplir casi un año en su nuevo pa�s y agradezco infinitamente que sigas escribiendo. Les hice un peque�o regalo de agradecimiento en mi blog por que d�a a d�a me hacen desconectarme de mi vida para vivir aventuras ajenas jeje!!! Espero puedas tener un momento para verlo, ya que pues yo se que es peque�o el regalo (unas palabras solamente) pero de verdad me gustar�a que lo leyeran. Abrazos mexicanos!!! Pao 🙂

    Guillermo »
    Gracias Paola!! Muchas Gracias. Para los que quieran ver el regalo…

    http://paoselarga.blogspot.com/2006/05/casi-un-ao.html

    xel-ha »
    Muy buen post, realmente… se asemeja en mucho a nuestra propia experiencia… pero tal como decis vos… cada uno tiene sus propias experiencias, sus propios aciertos, y sus propios errores… Felicitaciones por haber cumplido el a�o, a nosotros no nos falta mucho, y espero poder hacer un balance personal tan bueno como el vos mismo hiciste.

    alexandra
    Por casualidad encontre este blog, nosotros estamos en el proceso de inmigrar, en el momento estamos con los papeles en la embajada, y todos estos comentarios nos sirven. gracias y sigan adelante.

    Guillermo »
    Nada es casual. Todo es por algo.

    Martin
    Muy bueno, Guillermo. Sé que me demoré con lo prometido, pero antes de que cumplamos los 4 años te voy a mandar un resumen de c�mo lo vivimos nosotros.

    Malena »
    Hola Guillermo, Le dejé ya un comentario al post de tu esposa… y como le dijiste a Alexandra, nada es casual. Cuando yo decid� venir a Canad�, todo en Buenos Aires se transformaba en algo relacionado con Canad�. Compraba salm�n el lata, era de Canad�. Iba al cine, la pel�cula estaba filmada en Montreal. Una nueva secretaria entraba en la compa��a, y me mostraba fotos de su luna de miel en Canad� y me dec�a “tendr�as que ir”. Chateaba con alguien, era un inmigrante en Canad�. Son las se�ales de la vida… y hay que saber interpretarlas (las positivas y las negativas). Cuando vengan de visita a Montreal espero que nos reunamos a tomar un caf�! Un abrazo de Malena

    Tamara
    Mr. Ziegler (ahora estás más para allá que para Québec): Agradezco mucho tu blog y agradezco aún m�s el hecho de haberme respondido un e-mail en medio de la mudanza (nadie, a menos sea un �ngel ca�do, lo hace). Yo tambi�n creo en s�, que nada es casualidad, como lo comentan. Cada vez que ando “down” y que pareciera que no nos podremos ir… me rebasa un auto con una calcoman�a de hoja de maple. Y pienso: “debo estar loca para que esto sea mi motivaci�n…” Pero creo que en el fondo, los que tenemos hijos, nos motiva lo mismo: Sacarlos y darles un mejor porvenir. Felicitations! Tu va voir que le prochaine ann�e sera mieux! Tienes-tienen todos ustedes el �xito impreso en el DNA. Saludos desde M�xico.

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